Las Navidades son la época en que los niños le dicen lo que quieren a Santa Claus y los adultos lo pagan. Los déficits son las épocas en que los adultos le dicen al Gobierno lo que quieren y los niños lo pagan
Richard Lamm, escritor, poeta y político.
La verdad es que pocas veces he tenido la oportunidad de escribir de manera tan inmediata como con este blog. Casi todas mis publicaciones a la fecha han sido en publicaciones periódicas –revistas—que le exigen a uno cierta preparación previa, que puede ser de meses, dejando la inmediatez por fuera.
Pero con un blog es diferente, uno puede reflejar cosas de manera más rápida, a veces instantánea. Sin embargo, pese a esa inmediatez he querido hacer algo diferente, más pensado. Algunos amigos han emprendido sus aventuras en el mundo de los blogs, sin despegarse del mundo noticioso y se empeñan en llenar de noticias sus blogs. Otros más bien se inclinan por el extremo contrario, y sólo publican cuando se les ocurre algo, sin ningún tipo de disciplina que les obligue a cumplir algunas metas. La verdad es que no se si alguno de los tiene la razón, pero hablandodeti.com, no pertenece ni a un extremo ni al otro. Si eso es bueno o malo, me enteraré después.
Pero si quiero aprovechar que estamos aún en Navidad para enviar un mensaje personal a mis lectores, a esas personas que me leen con frecuencia, o a las que llegan desde Google, Pcworldla.com o los blogs de mis amigos.
El 2008 ha sido un año muy interesante e intenso, al menos para mí. A estas alturas no sabría clasificarlo como bueno o malo –que escala tan poco profunda—pero si puedo marcarlo como trascendental. Además de nacer este proyecto, también nació mi segunda hija, al tiempo que la primera es toda una adolescente que comenzó el bachillerato. Llegué a lugares tan lejanos como Moscú o Shangai, conocí increíbles personas, escribí de temas muy interesantes y di charlas ante diversos auditorios. Estuve en los famosos laboratorios de Xerox en PARC y disfruté mucho al conocer Salt Lake City con todo y nieve –allí maneje por primera vez una moto de nieve.
También hubo cosas contradictorias. Murieron algunos proyectos y empezaron otros nuevos que prometen suplantarlos, pero como siempre toda muerte lo hace a uno reflexionar.
En los próximos días quiero compartirles algunos de los números de este proyecto, que me tienen muy complacido. Como adelanto les diré que prácticamente sin promoción, más de 42.870 páginas de este blog han sido vistas desde su inicio en Mayo. Algo que me hace sentir sumamente orgulloso.
Pero volviendo al tema central de este post: ¡Feliz Navidad a todos! (los dejo con el Santa de coca cola, uno de los más representativos anuncios de mediados del siglo pasado.)


Aunque el título suene extraño, se trata de un proyecto de la Universidad de Harvard y apoyado por IBM, donde se utiliza la nube de cómputo conocida como World Community Grid con el objetivo de descubrir materiales orgánicos para crear una celda solar más eficiente y de menor costo. Esta red está conformada por millones de computadoras en el mundo que utilizan el tiempo ocioso para ayudar a diferentes proyectos de corte humanitario. 
Cuando hace 40 años se presento el primer ratón de computadora al público, en una exposición en la ciudad de San Francisco, Douglas Engelbert y 17 investigadores de Stanford estaban conscientes de que el ratón y el NLS –un moderno sistema operativo que incluía el uso de hipertexto, tal como se conoce hoy en la Web—cambiarían el mundo. Y aunque no sucedió tal como ellos pensaban, realmente si cambiaron el mundo.
Y aunque hoy use un ratón Microsoft Natural Wireless Laser Mouse 6000 cuando trabajo en la PC para evitar los problemas del tunel metacarpiano, no siento gran distancia entre este y el ratón de mi primera Mac, una 512KED.
Algunas personas me han preguntado que se puede regalar este diciembre. Por supuesto que se refieren a que gadgets pueden comprar para sus familiares y amigos, seguros de que nadie se sientas frustrado. Si se trata de una mujer a la que quiere regalarle algo le sugiero, que salvo sea una tekkie extrema, le regale una cartera de marca –Guess o Tommy Hilfigher pueden bastar– y se olvide del resto. Pero si insiste en un regalo tecnológico, un iPod nano en algún color atractivo si la dama es muy joven, o los mas serios negro y plata en caso de ser una ejecutiva establecida.