Llegó el momento que muchos no querían ver. Jobs renunció a un cargo del cuál fue botado anteriormente: CEO de Apple. Su salud se lo exige y como tal, Jobs prefiere empezar a arreglar las cosas para que la gran Apple que el ha logrado construir, desde su regreso, demuestre que es más que un hombre.

El plan de sucesión, desde hace rato anunciado, deja a Tim Cook, quien ha sido el CEO de Apple de facto desde hace ya bastante tiempo, al mando de la empresa. Jobs plantea quedarse como Director General –Chairman— miembro del consejo directivo y como, lo más importante, empleado de Apple.

Aguas adentro, hace rato que Jobs no hace trabajo diario en la empresa, y sólo ha brindado consejos estratégicos del más alto nivel. Eso no cambiará ahora, pero la empresa aprovecha el buen momento que vive para anunciar este cambio que ya lleva meses que se efectuó. Ahora bien, Apple podrá dedicar a Jobs al trabajo más adecuado, y que requiera menos esfuerzo físico para el: planificar la Apple del futuro. El proyecto del nuevo campus de Cupertino es sólo uno de los tantos proyectos que recibirán de Jobs el empuje y la orientación necesaria. Si la salud de Jobs no se complica demasiado, el enfant terrible de Silicon Valley tendrá tiempo de definir el futuro de la electrónica de consumidor de los próximos años, no les quepa duda. En este momento Jobs se parece mas a Wozniak en sus inicios que al Jobs de esa época. Es el cerebro tras las estrategias, pero ya no será más nunca el brazo ejecutor de las mismas. Y eso está bien.

Jobs es quizás el equivalente moderno de Newton, uno de los pocos hombres en cambiar áreas tan importantes para los humanos. Si Newton revolucionó la física, las matemáticas y el análisis, Jobs cambió la industria de la PC, del cine, de la música, de la telefonía, y creó la industria PostPC –dos veces, aunque la primera, la del dispositivo conocido como Newton no la pudo disfrutar— para dejar el mundo muy distinto de como lo encontró. Sus tiendas digitales cambiaron, para bien o para mal, la forma en que muchos hacían negocios, y dio oportunidades a otros que no hubieran podido acceder a los esquemas anteriores.

¿Podrá alguien creer que porque Jobs no sea CEO de Apple la gente dejará de querer sus iPhones, o botarán las iPad a la basura? Miren lo que pasó con HP, que descartó su Touchpad y la gente se volvió como loca para comprarla con los descuentos, en una reacción que nadie, especialmente la propia HP, podía haber anticipado. La gente quiere tecnología de punta, para aprovecharla, beneficiarse y divertirse con ella, y en eso Apple le lleva una gran ventaja a los demás.

El diseño de los productos Apple, llevados adelante en su mayoría por Jonathan Ive, no dejarán de ser buenos, y Jobs tienen aún tiempo para dejar algunas docenas de ideas que puedan terminar de revolucionar el mundo.

Así las cosas Steve, que con tu renuncia me pusiste de nuevo a estar hablandodeti. Ojala y mejores, y podamos aprovechar por un tiempo más tu privilegiado cerebro.

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